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Camino de santidad por Tomás de Kempis

Todo lo que sigue está extraído de "La Imitación de Cristo", de Tomás de Kempis.

 

¿Por qué quieres descansar, si para trabajar naciste? Prepárate a padecer, más que a recibir consuelos; a llevar la cruz, más que a gozar.

 

No quiero consuelos que me quiten la compunción, ni contemplación que me lleve a la soberbia.

 

Bienvenida sea la gracia con que me haga cada vez más humilde y timorato, y mejor me prepare a la renuncia de mí mismo.

 

Tiene ahora Jesús muchos que quieren poseer su reino de los cielos, pero pocos que quieran llevar su cruz.

 

Halla muchos amigos de su consolación; pocos de su tribulación.

 

Halla muchos compañeros de su mesa; pocos de su ayuno.

 

Todos quisieran gozar con él; pocos quieren padecer algo por él.

 

Muchos siguen a Jesús hasta partir el pan; pocos hasta beber el cáliz de la pasión.

 

Muchos admiran sus milagros; pocos siguen la ignominia de la cruz.

 

Rara vez se halla a alguien tan espiritual que esté desprendido de todo.

 

¿Quién hallará un verdadero pobre de espíritu; uno que se haya desnudado enteramente del afecto a las criaturas?

 

Si diera el hombre todas sus riquezas, no sería nada todavía. Si áspera penitencia hiciera, sería poco todavía.

 

Si abarcara toda la ciencia, aun estaría lejos.

 

Si fuera muy virtuoso, piadoso y fervoroso, le faltaría mucho todavía: una sola cosa, pero absolutamente necesaria.

 

Y ¿cual es esa cosa? Que, abandonadas todas las cosas, también se abandone a sí mismo, y se salga de sí mismo sin llevarse nada del amor propio; y que, una vez hecho cuanto sepa que debe hacer, sienta que aún no ha hecho nada.

 

¿Por qué temes cargar la cruz, si por ella se va al Reino?

 

En la cruz está la salvación, en la cruz está la vida; la cruz protege de los enemigos, derrama en el corazón celestial dulzura, robustece el alma y alegra el espíritu: en la cruz está la cumbre de la virtud, la perfección de la santidad.

 

Toma, pues, la cruz, sigue a Jesús y llegarás a la vida eterna.

 

Él tomó la delantera "llevando al hombro la cruz" (Jn 19, 17), y en ella murió por ti; para que tú también lleves tu cruz y en ella quieras morir.

 

Mira que toda la vida cristiana se resume en la cruz, y que toda la perfección espiritual se basa en morir a sí mismo, y no hay mas camino de la vida y de la paz verdadera del alma que este camino real de la santa cruz.

 

Cuanto más se quebrantan los bríos de la carne con las tribulaciones, tanto más se robustece el espíritu con la gracia que interiormente recibe.

 

Bebe con alegría el cáliz del Señor, si quieres ser su amigo y tener parte con él.

 

Porque "los padecimientos de esta vida no tienen proporción con la gloria futura".

 

Cuando hayas subido tan alto que sientas gusto y deleite en padecer por Cristo, júzgate feliz, pues es fuerza pasar por muchas  has hallado el paraíso aquí en la tierra.

 

Ninguno es capaz de comprender las cosas celestiales si no se somete primero a sufrir adversidades por Cristo, "que es fuerza pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios" (Hechos 14, 21).