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Dios es trinitario y el hombre también.

El hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios, por tanto, si Dios es Trinidad, el hombre también, pues de otro modo no sería imagen y semejanza de Dios.

 

De este modo, viendo como es Trinidad el hombre, podemos hacernos una idea de como es Trinidad Dios.

 

En primer lugar, el hombre "es", es decir, tiene ser, existencia.

 

Pero en eso no somos diferentes, por ejemplo, de una piedra, que también "es", tiene existencia. Es la analogía del ser.

 

Así, pues, "yo soy", pero no soy de la misma manera que una piedra. El hecho de conocer mi ser, de tener un discurso mental o verbo, una inteligencia o sabiduría, me hace ser de una manera diversa que la piedra.

 

Por tanto, de momento, tenemos que yo soy, es decir, que tengo ser, y, además un discurso intelectivo que me hace conocerme a mi mismo y a otros.

 

Presupuesto de mi discurso intelectivo es el ser: si no fuera no tendría el discurso intelectivo, mi verbo, mi palabra. De este modo, el ser es mi primera persona, pero desde que soy tengo verbo, pues es connatural a mí, consustancial a mí, y, por tanto, por naturaleza, en cuanto soy tengo verbo, mi ser engendra mi verbo desde que es.

 

Y al ser y tener discurso intelectual o verbo, puedo tomar decisiones, actuar, en base a mi ser y a mi capacidad consustancial de pensar (verbo). Estas decisiones y actuaciones me producen, producen a la persona que "soy", hacen que yo sea quien soy, me van haciendo a mi mismo. En base a ser y a mi discurso (verbo), yo me hago de una manera determinada, soy así.

 

Así no es lo mismo Pedro que Pablo o que Apolo, cada uno tiene su "personalidad" y es de una manera en virtud de sus actos, por ejemplo, es bueno o malo, según nuestra forma de hablar. Es un asesino o un buen samaritano, por poner unos ejemplos. Esta tercera dimensión trinitaria, de mi actuación, procede de mi ser y de mi verbo, pero desde siempre, pues desde que soy tengo verbo y actúo.

 

Esa es mi dimensión Trinitaria, por la que soy semejante a Dios, imagen de Dios.

 

Sin embargo, yo no soy tres hombres, sino un sólo hombre del que forman parte consustancial estas tres dimensiones trinitarias.

 

En el caso de Dios, su verbo o conocimiento de sí mismo es absoluto y omnicomprensivo, por lo que es Él mismo, no se diferencia de su propio ser, si bien no es el ser, sino el verbo del ser. Pero, como dijo Cristo, "El Padre y yo somos una misma cosa, y el que me ha visto a mí ha visto al Padre". Al ser absoluto, el verbo es una persona, pero no otro dios, sino el mismo Dios.

 

El Espíritu Santo procede del ser de Dios y de su Verbo, y a su vez es persona dada su condición absoluta y omnicomprensiva: Puesto que Dios no está sujeto al tiempo ni al espacio y en Él no hay cambios, lo que es le es connatural desde siempre y su actuación es eterna como Él y es Él mismo. Por eso es el Espíritu Santo que nos envía el Verbo, quien actúa en la Iglesia.

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Comentarios: 1
  • #1

    anónimo (sábado, 16 enero 2021 11:41)

    Dios "es" y el hombre "es" a causa de Dios.